Archivo de 23 de febrero de 2024

La primera querella por el robo de un bebé en el franquismo: “Mi hermana melliza no sabrá que fue robada al nacer”

María José Picó es ya la primera querellante del Estado español por un posible caso de bebés robados. Este viernes ha presentado la querella, junto con la plataforma CeAqua, impulsora de la investigación en Argentina de los crímenes del franquismo, por un delito de desaparición forzada en un contexto de crímenes de lesa humanidad.

La querella va dirigida contra la matrona y el médico que atendieron el parto de su madre, en marzo de 1962, en el Hospital General Universitario de Alicante, del que nacieron dos niñas mellizas: la propia María José y su hermana, que a los dos días murió, según anunció una monja del hospital y un médico. También se dirige contra el director del hospital en 1962.

María José Picó, presidenta de la Asociación de víctimas de bebés robados y adopciones irregulares de Alicante (AVA), ha comparecido ante los medios para anunciar la interposición de la querella: “En 2011, mis padres vieron en televisión otros casos de bebés robados y ataron cabos: a ellos les había pasado lo mismo”.

La familia, de origen humilde y trabajador, se propuso entonces recabar toda la documentación sobre el nacimiento y defunción del bebé. En el hospital alicantino les informaron de que las historias clínicas de aquel periodo se habían destruido por unas riadas. “En el Registro Civil no consta ni partida de nacimiento ni de defunción. Nos dijeron que los legajos de aborto anteriores a 1978 se habían perdido en el traspaso de un edificio a otro”, explica María José Picó.

El legajo de aborto es la documentación oficial que se abre cuando el feto no llega a nacer, el bebé nace muerto o no supera las 24 horas de vida. No fue el caso de la hermana de María José, que vivió casi dos días. En todo caso, en el Registro Civil de Alacant no existe ninguna constancia sobre aquel bebé, según asegura Picó.

La única referencia sobre el nacimiento y muerte de su hermana en 1962 se encuentra en la licencia de enterramiento, que contiene un error, ya que donde debería aparecer el nombre del médico aparece el del padre. “A mi padre un médico le dijo que fuera a comprar una caja para enterrar a mi hermana y él se fue a unos ultramarinos y llevó al hospital una cajita de madera de las que se usaban antes para las conservas –explica Picó–. Al cabo de una hora, le trajeron la caja apuntalada con clavos y supuestamente con el cuerpo de mi hermana en su interior”.

El hombre tomó un taxi y con la cajita en sus rodillas se dirigió al cementerio de Alacant, donde le esperaba el enterrador. “Es curioso que le dijeran que no podía ser enterrada en el cementerio de Elche, de donde somos, que tenía que ser enterrada obligatoriamente en una fosa común en Alacant”, explica María José Picó.

Una de las primeras exhumaciones

La de la recién nacida fue la última caja que completó la fosa, según recuerda el padre de Picó. Este detalle tuvo posteriormente mucha importancia cuando la Fiscalía de Menores ordenó exhumar el cadáver en 2012. “Al ver que no había documentación sobre mi hermana, acudimos a la Fiscalía, que ordenó practicar la exhumación”.

Aquella fue una de las primeras exhumaciones que se realizaban en España por los casos de niños robados. Apareció la cajita tal cual fue depositada delante del padre de la criatura 50 años antes. Pero en su interior no había nada. Los operarios continuaron cavando por si los restos se hubieran desplazado hacia el interior de la fosa con el paso del tiempo. Finalmente hallaron restos de lo que podía ser un recién nacido.

La familia hubo de esperar un año hasta tener los resultados de ADN de aquellos restos: negativo, no eran de su niña.

“La Fiscalía nos dijo entonces que se había buscado mal, que había que buscar en otra parte del cementerio”,  alega María José. La segunda exhumación tampoco dio resultado. Finalmente se archivó el caso: “El fiscal nos dijo que no quedaba ningún enterrador vivo y no había manera de poder continuar”.

La querella presentada este viernes ante los juzgados de instrucción de Alacant es la primera de su especie en el Estado español. Sí que se habían presentado con anterioridad cientos de denuncias sobre presuntos casos de bebés robados, pero ninguna de ellas con un resultado positivo: la Justicia no ha podido constatar aún que un bebé dado por muerto al nacer, y sobre el que conste un certificado de defunción, fuera entregado con otra identidad a una familia diferente. En la mayoría de los casos, la investigación judicial ha sido insuficiente, sin agotar todas las diligencias necesarias.

La querella de CeAqua y María José Picó no se limita a poner en conocimiento de los jueces las sospechas sobre el caso, “sino que, como querella que es, tiene un carácter proactivo a la hora de pedir qué tipo de diligencias se deben practicar”, explica el abogado Jacinto Lara.

La querella señala delitos de detención ilegal, secuestro con desaparición, falsedad documental, en el contexto de las desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad en la dictadura. “Un delito dirigido en especial contra las mujeres”, ha subrayado el abogado de CeAqua Jacinto Lara.

“Las diligencias que practicó la Fiscalía refuerzan la idea de la desaparición”, añade el letrado, en el sentido de apuntalar la tesis de que la recién nacida no fue enterrada realmente. “Pero el Estado español no ha dado por ahora una respuesta a este tipo de crimen”, dice Lara, que pide al Poder Judicial que integre el derecho penal internacional, en virtud de todos los convenios internacionales que ha suscrito España para entender estos casos como imprescriptibles.

Según apunta CeAqua, en la época en la que desapareció la melliza de María José, “los bebés desaparecían de los centros hospitalarios a los que iban las embarazadas, a quienes se les decía que su hija o hijo había muerto”, para luego, en base a la ideología imperante, el nacionalcatolicismo, entregar a esos bebés a familias adeptas.

“Ginecólogos, obstetras, enfermeras (religiosas o no), párrocos, funcionarios de distintos sectores y mujeres de la élite que regentaban pisos de jóvenes embarazadas son algunas de las figuras que se arrogaron el derecho de decidir qué familias eran óptimas para criar bebés, sabiéndose impunemente protegidas por el silencio cómplice, el consentimiento, la aquiescencia y, al menos en algunos casos, la colaboración activa del Estado franquista, régimen criminal por excelencia”, consta en una nota enviada por la plataforma CeAqua.

Sin pistas para encontrar a su hermana

María José Picó no tiene pistas de dónde puede estar su hermana melliza. “Nunca he parado de buscarla, pero ella no sabrá que la robaron. Podría ser adoptada y que no le interese buscar sus orígenes o la nueva familia la pudo inscribir como hija biológica y ella no sabe nada”, lamenta.

Esta mujer asegura que en ningún momento se permitió ver el cadáver de la niña a sus padres, “pero en esos años quién iba a desconfiar del médico”. Una de las cosas que pide a la Justicia es que explique cómo es posible que no existan documentos de nacimiento y defunción de una criatura que nació viva en 1962 y sobrevivió casi dos días. “Yo parto de la base de que mi hermana no está enterrada donde dijeron que estaba y eso ya se ha demostrado con las exhumaciones”, dice a este diario María José Pico, que se muestra “emocionada” ante el reto que supone la querella.

El último caso documentado es de 1993

Roberto Tárrega, activista de Amnistía Internacional (AI), que ha participado en la rueda de prensa este viernes, ha incidido en que los casos de bebés robados no han recibido “una respuesta adecuada por parte del Estado español” y ha recordado que los cientos de casos documentados por AI se prolongan entre 1937 y 1993, entrada ya la democracia.

Amnistía Internacional realizó un informe en 2021 sobre los casos de bebés robados durante el franquismo y los primeros años de la democracia, en un contexto de desapariciones forzadas en determinadas familias no adeptas al régimen o de condición económica humilde. Constató que, a falta de cifras oficiales, la dictadura arrebató a los hijos a madres republicanas en muchos casos. “Se barajan algunas cifras de hijos e hijas de presas tutelados por el Estado o repatriados tras finalizar la Guerra Civil que no siempre estuvo claro fueran devueltos a sus familias”, consta en el informe de AI.

Como ejemplos, la organización cita los 30.960 niños y niñas, hijos de presas, tutelados por el Estado entre 1944-1954; y los 20.266 menores repatriados tras la Guerra Civil en 1949, según datos del Servicio Exterior de la Falange.

Artículo publicado en Publico.es

Familiares de bebés robados durante el franquismo presentan la primera querella criminal contra el Estado

Los familiares de una de las miles de bebés robadas durante el franquismo han dado un importante paso adelante este viernes con la presentación de la primera querella criminal en el Estado español por un caso de sustracción de menores. La querella, interpuesta por María José Picó, ilicitana nacida en 1962 junto a su hermana melliza desaparecida, pretende situar los delitos de detención ilegal, secuestro por desaparición, falsedad documental y desaparición forzada, perpetrados durante todo el franquismo y hasta los años 90, en un contexto de crímenes contra la humanidad para evitar la prescripción e impulsar su investigación y enjuiciamiento con los familiares querellantes formando parte activa del proceso.

La querella se ha presentado este 23 de febrero en los juzgados de instrucción de Alicante, dado que los hechos denunciados tuvieron lugar en el Hospital General Universitario de la ciudad y en el Cementerio Municipal. Posteriormente, la querellante ha ofrecido una rueda de prensa junto con representantes de la Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo (CEAQUA) y Amistía Internacional.

María José Picó es presidenta de la Asociación Víctimas Niños Robados de Alicante. Natural de Elche, nació en 1962 en el Hospital General Universitario de Alicante junto con su hermana melliza, que fue declarada muerta al nacer por los facultativos que atendieron el parto y, presuntamente, sepultada apresuradamente en una fosa común del Cementerio Municipal de la ciudad tras un “cúmulo de irregularidades y de cosas poco transparentes que nos llevaba a pensar que pudimos ser otra víctima más de aquellos delitos”, ha indicado en la rueda de prensa.

Picó ha relatado el caso de su hermana melliza, declarada muerta al segundo día de nacer sin más explicación ni posibilidad de ver el cuerpo

Picó ha relatado el caso de su hermana melliza, declarada muerta al segundo día de nacer sin más explicación ni posibilidad de ver el cuerpo, con el padre obligado a comprar apresuradamente una caja en una ferretería que en el hospital le devolverían claveteada y con la orden de llevarla de inmediato al Cementerio Municipal para sepultarla en una fosa común sin que ni el nacimiento ni la defunción se inscribieran en el Registro Civil, con la historia clínica del hospital perdida y sin información relevante en el registro del cementerio.

Al respecto ha explicado que en su casa siempre estuvo presente el fallecimiento de su hermana, pero que fue a partir de 2012 cuando empezaron a movilizarse, por lo que entonces interpusieron denuncia ante la Fiscalía de Alicante, que ordenó dos exhumaciones en las fosas comunes que figuraban como lugar de enterramiento de bebés fallecidos en el hospital en los años que tuvieron lugar los hechos. En las exhumaciones no se encontraron restos que tuvieran coincidencia genética con la familia, hecho que evidenciaría el delito pero que igualmente llevó al archivo del caso sin que la familia pudiera interponer recurso alguno.

Querella criminal

La principal novedad de esta acción judicial es que, si se admite a trámite, la parte querellante podrá formar parte activa del procedimiento en lugar de tener que esperar al proceder del Ministerio Público. Así, según ha explicado Jacinto Lara, abogado de Ceaqua que está llevando el caso, para fundamentar la demanda “se está contextualizando el crimen como crimen de lesa humanidad, crimen de derecho internacional pero también en concurso con otro tipo de crímenes como puede ser la detención ilegal, la sustracción de menor y falsedad documental”.

La querella busca interpelar al Ejecutivo en su responsabilidad “en la búsqueda, identificación y localización de todas las personas desaparecidas”

La contextualización del delito en el ámbito de los crímenes de lesa humanidad y desaparición forzada supone su imprescriptibilidad y, según ha indicado Lara, lo que se pretende es “interpelar al poder judicial para que, de una vez por todas, se integre en sus resoluciones judiciales el derecho internacional y los derechos humanos, y el derecho penal internacional, tal y como está obligado como poder del Estado en virtud de todos los convenios internacionales y tratados que ha firmado en este sentido”.

Por último, el abogado ha remarcado que la querella también busca interpelar al poder legislativo para que “dé una tramitación completa a la proposición de ley de bebés robados que facilitaría la investigación judicial en el orden jurisdiccional penal de este tipo de crímenes”; así como al Ejecutivo en su responsabilidad “en la búsqueda, identificación y localización de todas las personas desaparecidas”.

Artículo publicado el ElSaltoDiario.com

Se presenta en un juzgado de Alicante la primera querella criminal por un crimen de lesa humanidad en un caso de niños robados

Una ilicitana ha presentado este viernes la primera querella criminal por un crimen de lesa humanidad, en un supuesto caso de bebés robados, el de su hermana melliza, ocurrido en 1962, en el Hospital General de Alicante.

Lo ha hecho en el Decanato de los juzgados de Alicante para instar a acabar con “la impunidad”, lamenta, y con el abandono por parte del Estado español, incluso ahora, en la investigación a fondo de estos casos.

María José Picó ha explicado en una rueda de prensa con todo detalle lo sucedido tras el parto. A la segunda noche, una monja le anunció a su madre que una de las niñas había fallecido “heladita de frío” en la sala nido e instó al padre a comprar rápidamente una caja no funeraria para enterrar a la pequeña en una fosa común del cementerio municipal de Alicante. Les devolvieron la caja claveteada y el sepulturero la enterró sin que vieran nunca su contenido.

Cuando en 2012, con las primeras denuncias de este tipo, empezaron a sospechar que podían ser víctimas de un caso de bebés robados, Fiscalía de Menores realizó dos exhumaciones sin éxito y acabó archivando el caso.

Es la misma suerte que corrieron los 516 casos de las más de 2.000 diligencias que, entre 2011 y 2019, llegaron a otros juzgados por sustracciones de bebés entre 1937 y 1993.

Hasta ahora había habido múltiples denuncias, pero nunca una querella de este calado, por crimen de lesa humanidad, para sortear la prescripción de estos casos acudiendo al derecho internacional, explica María José Picó. Al ser consideradas desapariciones forzosas, estos delitos no pueden prescribir.

Un cúmulo de irregularidades

Señala Picó que tras el alumbramiento todo había sido “un cúmulo de irregularidades y de situaciones poco transparentes”.

El hospital carecía de la historia clínica porque les dijeron que se habían perdido en unas riadas, no había partida de nacimiento ni de defunción ni tampoco legajo de aborto porque, según fueron informados, todos las anteriores a 1978 habían quedado extraviados en una mudanza.

Y en el cementerio sí había una licencia de enterramiento pero en el apartado dirigido al nombre del médico que había certificado la defunción constaba, supuestamente por error, el del padre de las mellizas.

La denuncia se interpone, por tanto, contra el director del Hospital General entonces, así como contra la matrona y el médico que asistieron el parto, así como contra cualquier implicado que pudiera ser identificado en esta trama criminal que llevó a cabo un “ataque sistemático contra la población civil”, sobre todo de las mujeres, dicen desde CEAQUA, la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina, y desde Amnistía Internacional, Roberto Tárrega, que habla de “las del bando caído”.

CEAQUA vincula la querella de lesa humanidad, a los delitos de detención ilegal, sustracción de menor y falsedad de documento.

Sin tener pistas de dónde puede estar, María José ha explicado cómo ha continuado todos estos años buscando a su melliza. Ahora confía en que se estime la querella y que otras personas en su situación sigan sus pasos e interpongan otras.

Artículo publicado en CadenaSer.com

Querella contra el Estado español por los casos de bebés robados en el franquismo

Una de las afectadas por el escándalo de los bebés robados en la época franquista ha decidido presentar una querella contra el Estado español. Este viernes 23 de febrero la ha presentado María José Picó ante los juzgados de Instrucción de Alicante por delitos de detención ilegal, secuestro con desaparición, falsedad, crimen de desaparición forzada, todo ello en un contexto de crímenes contra la humanidad. Picó denuncia la desaparición de su hermana melliza en marzo de 1962 en el Hospital General de Alicante.

En una conferencia de prensa convocada en Alicante por la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (CEAQUA), la mujer ha anunciado la querella y ha explicado sus motivos. Según ha explicado, los padres nunca vieron el cuerpo de la niña supuestamente fallecida. En 2012 y 2013, dentro de la investigación realizada por la Fiscalía de Alicante, se realizaron sendas exhumaciones y en ninguna de las dos ocasiones se encontraron restos que, una vez realizados los análisis de ADN, tuvieran coincidencia genética con la familia. A pesar de esta evidencia, el caso fue archivado.

“El crimen que es objeto de denuncia se contextualiza en el ‘robo de bebés’ que se perpetró durante toda la dictadura franquista”, explica CEAQUA. “En concreto, en la época en que desaparece la melliza de la querellante, los bebés desaparecían de los centros hospitalarios a los que iban las embarazadas, a quienes se les decía que su hija o hijo había muerto. La ideologíanacionalcatólica de regeneración del espíritu nacional justificaba estos hechos para reubicar a los bebés en ‘familias de bien’. Decenas de miles de mujeres, sin derechos ni libertades, convertida la maternidad en su destino por el nacionalcatolicismo, vieron desaparecer sus bebes poco después de darlos a luz”.

Según la querella, “ginecólogos, obstetras, enfermeras (religiosas o no), párrocos, funcionarios de distintos sectores y mujeres de la élite que regentaban pisos de jóvenes embarazadas son algunas de las figuras que se arrogaron el derecho de decidir qué familias eran óptimas para criar bebés, sabiéndose impunemente protegidas por el silencio cómplice, el consentimiento, la aquiescencia y, al menos en algunos casos, la colaboración activa del Estado franquista, régimen criminal por excelencia”.

“La participación del Estado se produce”, indica CEAQUA, “dependiendo del momento histórico, bien directamente bien mediante el consentimiento, la ocultación, apoyo y aquiescencia al posibilitar la continuidad haciendo caso omiso de los crímenes, lo cual se refleja en las escasísimas investigaciones de estos casos o, cuando las ha habido, en la ausencia de la debida diligencia”.

Tras recordar que el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha reiterado en numerosas ocasiones al Estado español la necesidad de investigar de manera exhaustiva estos crímenes y que el propio Parlamento Europeo emitió un Informe en noviembre de 2017 con 31 recomendaciones para hacer efectiva la labor que tiene que realizar el Estado español, una labor que todavía hoy está por hacer, la coordinadora lamenta que “hasta ahora la Ley de Memoria Democrática no ha facilitado la apertura de las causas penales de los criminales franquistas”. “Nos encontramos”, añade, “ante crímenes de derecho internacional impunes, no investigados ni enjuiciados judicialmente en el Estado español, incumpliéndose de esta forma el mandato y las obligaciones internacionales que se han contraído al respecto”.

Noticia publicada el eldiario.es