Una víctima valenciana de los bebés robados: “La mayoría de casos se archivan y caen en el olvido”

La presidenta de la asociación de bebés robados de Alicante denuncia las dificultades para hacer Justicia: algunas de las madres no aparecen ni en los registros hospitalarios
– El libro de familia de María José Picó, presidenta de la Asociación de Víctimas de Niños Robados de Alicante. Javier Falcó

“La mayoría de los casos de bebés robados son archivados o quedan en el cajón del olvido y sin investigar. Es el camino que ha tomado la Justicia”. La denuncia la hace María José Picó, presidenta de la Asociación Víctimas Niños Robados Alicante. Explica que la entidad o los propios hijos adoptados que quieren encontrar a sus padres biológicos ponen una denuncia en la Fiscalía de Menores pero, cuando se quiere investigar y se piden los documentos, o “se han perdido en riadas o incendios” o “simplemente no hay constancia” de los mismos. No aparecen papeles en el registro civil ni en los cementerios donde supuestamente se enterraron los cuerpos.

Y María José lo sabe bien. Su caso, su lucha por encontrar a su hermana melliza, que supuestamente falleció al poco de nacer, se cuenta en el documental La Caja Vacía, de Javier Falcó, que se proyectó este viernes en el ciclo de actos culturales organizados por el Museo de Prehistoria de València y L’ETNO dentro del proyecto ‘Las fosas del franquismo. Arqueología, Antropología y Memoria’. Una actividad que concluyó con un interesante debate en el que participaron –entre otros- el propio director, María José, así como la historiadora, arqueóloga y exdiputada de Esquerra Unida en Les Corts, Esther López Barceló.


María José Picó, durante la grabación del documental. Javier Falcó

En conversación con La Vanguardia, María José subraya que desde que comenzó su andadura en la asociación en 2012 se han examinado más de un centenar de casos. Algunos padres han continuado buscando a sus hijos, otros han fallecido, pero en ninguno de los casos han logrado una sentencia positiva.

Cuenta que en el caso de Alicante la mayoría de los casos denunciados se circunscriben al Hospital General de Alicante. “La documentación se pierde o no se tiene documentación de que las madres dieran luz allí”.

En su caso, explica, era difícil de negar, pues la prueba más evidente de que su madre, Francisca Robles, había parido en el centro hospitalario alicantino el 30 de marzo de 1962 era ella misma, aunque no hubiera constancia en los registros del general.

La madre de María José dio a luz en el hospital general de Alicante, pero no aparece en los registros del centro

Cuenta María José que si el menor moría antes de las 24 horas se le registraba en el llamado “legajo de aborto”. Sin embargo, denuncia, todos los legajos de aborto anteriores al año 1978 se perdieron en el cambio de un edificio a otro.

La presidenta de la asociación señala que el robo de bebés se hacía “principalmente en casos de parto múltiple”, como el de su madre, como si ello diera a los autores “un menor cargo de conciencia” pensando que a los padres biológicos les quedaba el “consuelo” de quedarse con, al menos, otro hijo.

María José se puso a investigar en 2011, cuando los casos de bebés robados salieron a la luz. “En mi familia siempre se habló de mi hermana melliza. Mi padre siempre subrayaba que no le dejaron verla antes de enterrarla”.

Narra como ella y su hermana melliza, recién nacidas, no estaban en contacto con la madre –los bebés eran cuidados en una sala llamada “el nido”- y que solo se las llevaban a la madre para darles el pecho. Al poco de nacer informaron de que una de las dos, precisamente la que nació con más peso, había fallecido; María José sobrevivió pese a nacer con 1,2 kilos. “Llaman a mi padre y le piden que vaya rápido a un ultramarinos cercano al hospital y que compre rápido una cajita de madera que el cementerio va a cerrar”. “En el año 62, ¿cómo vas a dudar de la palabra de un médico?”, se pregunta aún hoy.

En mi familia siempre se habló de mi hermana melliza. Mi padre siempre subrayaba que no le dejaron verla antes de enterrarla”

También cuenta cómo les obligaron a enterrarla en el cementerio de Alicante en una fosa común (cuando la familia pretendía enterrarla en su Elx natal) y, sobre todo, como su padre contaba que le devolvieron la caja, una caja para guardar botes de conserva que había comprado, cerrada y claveteada, y le urgieron a ir al cementerio donde “ya le esperaba el enterrador”. Entre las irregularidades encontradas en su investigación posterior, destaca que, en lugar del nombre del médico que debía firmar la defunción de su hermana, pusieron el de su padre.

Su pelea y su denuncia fue sonada y María José logró la primera exhumación de un bebé robado en España. Esther López Barceló, exdiputada en Les Corts Valencianes por Esquerra Unida (2011) estuvo presente. Las batallas de ambas –en lo personal y en lo político- las habían unido, y la familia Picó le pidió que les acompañara a ella y a su padre. “Necesitaban tener cerca a alguien de confianza en un proceso muy doloroso para ellos”, cuenta López Barceló a este periódico, mientras recuerda que la madre prefirió no asistir.

“El padre sabía exactamente el cuadrante donde se había enterrado la cajita, pese a que era complicado porque la zona estaba ahora cubierta de tierra. Sin embargo, recordaba el cuadrante y la esquina donde debería estar la caja”. Cuenta la exdiputada que “el mapa mental del padre no falló: no había olvidado ese hecho tan traumático”. Tras tener claro el sitio donde buscar, llegó el momento. Los peones del cementerio se disponían a picar, cuando López Barceló dio la voz de alarma y avisó al fiscal que sin un arqueólogo no se podía hacer una exhumación en una fosa de neonatos, pues se podrían destruir restos y pruebas.

Era la primera vez que se hacía un proceso así y no se había contemplado tal necesidad. El fiscal le pidió a la también arqueóloga que lo hiciera ella, pero López Barceló se negó. Fue entonces cuando María José se la llevó a un sitio más apartado y le pidió que lo hiciera dado que creía que, de no hacerlo, “perdería su única oportunidad” de descubrir si realmente su hermana estaba allí enterrada. Finalmente, se prestó y comenzaron los trabajos.


La exdiputada de EU en Les Corts y arqueóloga que participó en la exhumación durante la grabación del documental. Javier Falcó

La madera se había descompuesto, recuerda la arqueóloga, pero en el lugar exacto donde había dicho el padre quedaba la coloración de la caja anaranjada y cuatro clavos: “No había nada más”. Siguieron bajando ante posibles movimientos de tierra y encontraron los huesos de un bebé. Más de un año después, estos restos se comprobaron que no tenían nada que ver con el ADN de los padres de María José.

Tras la fallida comprobación, el fiscal decidió hacer una segunda exhumación en una fosa contigua del cementerio, pese a que el padre –ya más deteriorado cognitivamente- solo hacía que repetir que ese no era el lugar. No encontraron el cuerpo. Finalmente, “y con la excusa de que ya no vivía el enterrador y no se podía saber las circunstancias del entierro, se decidió archivar el caso”, explica la afectada.

Toda esta historia la recoge en el documental La caja vacía el director Javier Falcó. Este fotógrafo y creador audiovisual señala que el caso de María José es paradigmático. “Contar su historia es contar la desidia de la Administración que archivó su caso sin impartir Justicia”. “Lo que le sucedió a María José se ajusta a un escenario común: madres sin recursos, cuyos padres no era ni ingenieros ni abogados”. Explica Falcó que era habitual que se buscara a gemelas o mellizas y las constantes prisas para enterrar los cuerpos. “Nunca ven a la criatura”, señala.

También, remarca Falcó que la mayoría de los casos se dieron en el Hospital General de Alicante y que los padres difícilmente “se atrevían a cuestionar la autoridad de un médico o una monja”. Otro modus operandi que se repite en el caso de María José: “Los papeles, las historias clínicas se pierden o son incoherentes o directamente falsos”. Y sobre todo el final: los casos acaban archivándose.

Cuando Falcó preparaba el documental, descubrió que había unas 2.100 diligencias de investigación abiertas, pero solamente 526 han pasado al juzgado. Es decir, el resto se han archivado o se han cerrado. De las 526 judicializadas, la mayoría estaba en un limbo judicial.

La caja vacía recibió el Premio al Mejor Documental en la primera edición del Certamen DOCS Alicante 2022, del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert (Diputación de Alicante). Además, ha conseguido selección oficial en hasta siete festivales de todo el mundo.

El archivo es el final de la mayoría de caminos que se emprenden en busca de respuestas. Lamentablemente, ni el documental ni la lucha de María José responden a la pregunta (que también se hacen otras víctimas) de dónde está su hermana. “Todos los escenarios son posibles. No tenemos ni la más remota idea. Puede que viva, que haya muerto o que ni siquiera sepa que es adoptada”.

Artículo publicado en La Vanguardia

Compártenos

+ NOTICIAS

informe bebes robados

Si quieres descargar el PDF del informe,  introduce tu nombre y email. Gracias.

Tus datos no serán cedidos a nadie ni te enviaremos ninguna newsletter . Es únicamente una manera de medir el impacto del informe.

Basta de impunidad #QuerellaBebesRobados